
Hoy se decide el futuro de Honduras, con el inicio de las conversaciones en Costa Rica, donde se pactará el retorno de un Presidente depuesto "Mel Zelaya" sin poderes ni capacidad de liderazgo, todo reto para "gobernar" un país profundamente dividido.
¿Dónde está la OEA?
Si algo llama la atención en este conflicto hondureño es el pobre papel desempeñado por la Organización de Estados Americanos (OEA)y su Secretario General José Miguel Insulza, quien cedió a la Secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton y al presiente de Costa Rica, Oscar Arias, todo el protagonismo de la mediación entre las partes en pugna. Un verdadero bochorno para quienes apostamos por la Institucionalidad de nuestro continente.
Desde el mismo derrocamiento de Mel Zelaya, la OEA ha actuado irresponsablemente, al asumir el papel de un fiscal acusador y no de una entidad mediadora, como le corresponde. Por estos días los representantes de la Organización Interamericana en cuestión, se han encargado de repetir -con puntos y comas- el discurso machista de los países alineados al ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) o sea, Chávez y compañía, perdiendo de este modo, la posibilidad de generar avenidas para el diálogo y espacios que propicien un acercamiento para el aliviar el caos hoy presente en el país centroamericano.
¿Para qué sirve la OEA?
Triste papel el de esta Organización que no puede representar a su hemisferio y es incapaz de desempeñarse como arbitro en un conflicto nacional donde hay profundas divisiones internas.
Debido a su actitud irresponsable, días atrás, la OEA ayudó a generar una situación de caos e ingobernabilidad en Honduras, creando serias dudas en el mundo sobre su liderazgo político real, como Institución Internacional que salvaguarda la estabilidad de nuestra región.
GeNeRaCiOnAsEre/tonygm